EL COOPERATIVISMO, LOS GOBIERNOS Y LA NUEVA LEY GENERAL DE COOPERATIVAS (Primera parte)

Por: Julio Arias A.

“…El Estado Peruano (es decir los Gobiernos de turno) no han tenido la voluntad política, por que no han definido en la práctica, el rol del cooperativismo en el proceso de desarrollo nacional…”

Dos pensamientos nos mueven a escribir el presente articulo: El afán institucional de contar al fin con una Ley de Cooperativas que garantice y consolide la construcción de un cooperativismo fuerte y vital en nuestro país; y por otro lado la necesidad de comunicar a la población peruana, que el movimiento cooperativo representado por millones de cooperativistas y sus instituciones, cumple un rol fundamental en el desarrollo social y económico, que no se puede soslayar ni minimizar; porque su esfuerzo integrador y sostenido garantiza el empleo, promueve el trabajo decente y aleja a muchos peruanos de la pobreza.

El cooperativismo como movimiento deben tener un rol mas activo

Dos miradas se encuentran en la perspectiva del futuro: Las empresas cooperativas asumiendo la misión de hacer suyas muchas de las visiones compartida en las políticas expresadas por el Estado, y a su vez, que este mismo Estado manifieste su respaldo en la construcción de un orden jurídico que asegure el paso estable y constructivo del movimiento y reconozca la importancia de su rol en el espacio moral,  social y económico del Perú.

Mientras se termina de construir el camino (no exento de tropiezos, idas y venidas) hacia la promulgación de la Nueva Ley de Cooperativas, hoy en manos del Ministerio de la Producción (PRODUCE), hemos querido examinar el rol que hasta ahora ha cumplido el Estado respecto al apoyo del sector cooperativo. No con un afán subversivo ni pesimista, sino partiendo de un razonamiento claro y preciso: El sector cooperativo, no puede estar exento de participar activamente, en la discusión, la formalización y el rumbo que pueda tomar al final esta normativa, tan fundamental para el movimiento cooperativo.

Una cuestión previa

En los gobiernos anteriores no ha existido una política pública clara frente al sector cooperativo peruano. Las acciones de política pública han sido genéricas, y no bajan a las entidades públicas encargadas de su ejecución. El sector cooperativo se ha desarrollado en base a la iniciativa de los socios y por el apoyo de la Cooperación Técnica internacional.  Hasta la fecha, el sector Cooperativo no cuenta con una legislación adecuada para enfrentar a una economía abierta.

El cooperativista se merece una buena Ley.

Por el lado de las cooperativas, aun existe poca identidad del socio con la cooperativa, debido en parte a la ausencia de capacitación en cooperativismo. La población en general del país no tiene mucho conocimiento del sector cooperativo, lo mismo por parte de funcionarios nacionales, regionales y locales.

No hay políticas públicas que desarrollen el mandato constitucional de protección, promoción y fortalecimiento de las formas asociativas y solidarias de la propiedad, que debería ser  una política de Estado y figurar en el Acuerdo Nacional. Esta política pública debe salvaguardar la autonomía de las cooperativas y evitar el exceso de regulación para que éstas puedan tener una operación adecuada a su tamaño y desarrollo.

La presencia “subjetiva” del Cooperativismo en la Constitución

El reconocimiento del cooperativismo en el Perú, vamos a analizarlo desde el punto de vista constitucional, que se fue dando en forma progresiva hasta llegar  a la actual constitución, así tendremos  un mejor  criterio sobre el apoyo de los gobiernos hacia el cooperativismo.

En la Constitución de 1920, siendo presidente  Don Augusto B. Leguía,  en el articulo 56 aunque en un marco relativamente restringido, se estableció que: “El estado fomentara las cooperativas de producción y de consumo que tengan por objeto mejorar las condiciones de las clases populares”

En la Constitución de 1933, siendo presidente Luis M. Sánchez Cerro, supero las limitaciones de la Constitución precedente, a través de dos normas: en el Art. 48 se estableció que: “La ley establecerá un régimen de previsión y fomentara la instituciones de solidaridad social, los establecimientos de ahorro y seguros y las cooperativas”, y mediante el art. 47 se disponía que: “El estado dará el apoyo económico y técnico necesarios para desarrollar la propiedad rural y los sistemas cooperativos y comunitarios de explotación y comercialización”

El congreso de ahora, a traves de su Comision de Cooperativas le compete un rol más activo .

El estado asume la función de promoción cooperativa; sin embargo no cumplió con la misma.

Antes de la promulgación de la Ley General de Cooperativas Nº 15260 en el año 1964, siendo presidente Fernando Belaunde Terry, la base legal del cooperativismo estuvo constituida por innumerables dispositivos legales (Leyes, decretos supremos, resoluciones ministeriales, artículos específicos de diversas leyes, artículos constitucionales, etc.) dicha proliferación legislativa no tuvo su correspondencia lógica en términos de la efectiva promoción del desarrollo del movimiento cooperativo peruano.

En la Constitución Política de 1979, siendo presidente Fernando Belaunde Terry, se amplió la normativa del cooperativismo a través de siete artículos  18, 30, 112, 116, 157, 159 y 162 y una disposición transitoria correspondiente a las cooperativas agrarias, a las que se le condona las deudas. El cooperativismo peruano adquiere mayor importancia respecto a su rol como instrumento de desarrollo nacional, su autonomía y naturaleza de interés social.

Artículo 18.­ El Estado atiende preferentemente las necesidades básicas de la persona y de su familia en materia de alimentación, vivienda y recreación. La ley regula la utilización del suelo urbano, de acuerdo al bien caimán y con la participación de la comunidad local. El Estado promueve la ejecución de programas públicos y privados de urbanización y de vivienda. El Estado apoya y estimula a las cooperativas, mutuales y en general a las instituciones de crédito hipotecario para vivienda y los programas de auto-construccion y alquiler-­venta. Concede aliciente y exoneraciones tributarias a fin de abaratar la construcción. Crea las condiciones para el otorgamiento de créditos a largo plazo y bajo el interés.

Artículo 30.­ El Estado reconoce, ayuda y supervisa la educación privada, cooperativa, comunal y municipal que no tendrán fines de lucro. Ningún centro educativo puede ofrecer conocimiento de calidad inferior a los del nivel que le corresponde, conforme a ley. Toda persona natural o jurídica tiene derecho fundar, sin fines de lucro, centros educativos dentro del respeto a los principios constitucionales.

Artículo 112.­ El Estado garantiza el pluralismo económico. La economía nacional se sustenta en la coexistencia democrática de diversas formas de propiedad y de empresa. Las empresas estatales, privadas, cooperativas, autogestionadas, comunales y de cualquier otra modalidad actúan con la personería jurídica que la ley señala de acuerdo con sus características.

Artículo 116.­ El Estado promueve y protege el libre desarrollo del cooperativismo y la autonomía de las empresas cooperativas.

Artículo 157.­ El Estado garantiza el derecho de propiedad privada sobre la tierra, en forma individual, cooperativa, comunal, autogestionaria o cualquiera otra forma asociativa directamente conducida por sus propietarios en armonía con el interés social y dentro de las regulaciones y limitaciones que establecen las leyes. Hay conducción directa cuando el poseedor legítimo o inmediato tiene la dirección personal y la responsabilidad de la empresa. Las tierras abandonadas pasan al dominio del Estado para su adjudicación a campesinos sin tierras.

Artículo 159. Apoya el desarrollo de empresas cooperativas y otras formas asociativas, libremente, constituidas, para la producción, transformación, comercio y distribución de productos agrarios.

Artículo 162. ­El Estado promueve el desarrollo integral de las Comunidades Campesinas y Nativas. Fomentan las empresas comunales y cooperativas.

El cooperativismo ha tenido malos momentos pero se recupero a pesar de todo…

La constitución Política de 1993, siendo presidente Alberto Fujimori Fujimori, el movimiento cooperativo se encontraba inmerso en una gran crisis económica, social, ya que con el gobierno de Alan García Pérez se llego a sufrir una hiperinflación, las cooperativas sostenidas por la economía de la clase trabajadora sufrieron un fuerte revés, y los socios ya no podían cumplir regularmente con sus cuotas y prestamos, el gobierno de Fujimori le quita todo el apoyo, desactiva el Incoop y cambia la legislación, desapareciendo todos los artículos señalados en la anterior constitución, la voluntad política fue nula con respecto al cooperativismo.

PRIMERAS CONCLUSIÓNES…

Resulta sorprendente comprobar que el cooperativismo peruano carece de un modelo explicito de desarrollo y que solamente ha experimentado a través del tiempo un proceso de crecimiento en el numero de sus instituciones, en el número de personas afiliadas a ellas y en el capital que han aportado o acumulado.

El Cooperativismo en el Perú carece como conjunto, de planes y programas que orienten su modelo de crecimiento económico, dedicándose sus instituciones a actividades con relativa importancia económica dentro del quehacer nacional, las cuales actúan dentro de los márgenes que le permite el sistema vigente.

Esto entre otras razones, tendría su explicación en el hecho que las cooperativas, mayoritariamente han surgido en el país gracias a la promoción de agentes externos y siguiendo las pautas del cooperativismo europeo y norteamericano.

Es más el Estado Peruano (es decir los Gobiernos de turno) no han tenido la voluntad política, por que no han definido en la práctica, el rol del cooperativismo en el proceso de desarrollo nacional, no han considerado en sus planes de desarrollo y políticas públicas, no han convocado a las organizaciones del movimiento cooperativo a decir su palabra al respecto, pese a que  Organismos internacionales como la ONU, la OIT, mediante la Recomendación 193 insta a los gobiernos a la promoción y fomento de las cooperativas.

No hemos querido ser quienes cierren este articulo con sus propias conclusiones. Las dejamos abiertas; invitando a quienes nos leen a que aporten su opiniones, precisiones a un tema, que hoy mas que nunca requiere la participación activa del cooperativista de corazón.

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